Por Emilio Jurado Naón, originalmente publicado en su blog https://emiliojuradonaon.blogspot.com/2025/01/apuntes-sobre-trincheta-de-juan-rocchi.html
Apuntes sobre TRINCHETA de Juan Rocchi
Después la juventud pasó de moda. Hoy, para el buenismo literario, joven es sinónimo de lo desconocido, o del Otro absoluto: “los jóvenes son libertarios”. Nada nuevo; en los noventa el sentido común era “los jóvenes son drogadictos”… El desafío para el primer libro de poemas de un autor novel en Argentina sigue siendo el mismo: discutir el sentido común sobre la juventud de la época y proponer una forma artística innovadora. El poema en conversación con (o discusión o interpretación de) su época debería ser un parámetro general, sea cual sea la edad o trayectoria del autor; en el caso de los escritores nóveles, se da la oportunidad de una metonimia intensa acerca de lo nuevo. ¿Qué mejor cosa puede proponer un primer libro de poemas que hablar sobre la juventud de su tiempo en una forma estética nueva?
Juan Rocchi tiene 29 años y acaba de sacar su primer libro, Trincheta. A la luz de estos poemas, su actividad crítica previa –que va desde un ensayo "Fumar Fogwill industrial" publicado en la revista Rapallo hasta reseñas picantes en Hurlingham Post, y otras acciones y textos similares que concentra en su blog y newsletter Más convertidos– da la sensación de ser una preparación del terreno; o, el poema Trincheta, una continuación de la crítica por otros medios.
masticar hielo. Esto
es la crítica
Trincheta es un poema de largo aliento, narrativo, escanciado en movimientos cortos, en el que varios personajes (Choco, Toto, Dragón, Ch y el propio Trincheta) sostienen discusiones de estética política y, entre salidas nocturnas y planificaciones intramuros, deciden pasar la realidad por una criba para ver qué queda. Y qué sirve de lo que queda. Antes que quedarse viendo cómo se forma escarcha en un freezer viejo para comprobar que el hielo “solo es producto del tiempo pasando” las voluntades que se reúnen en el poema fuerzan las condiciones dadas con tal de pasar a la acción.
La concienciaen un balde de hielo.
Lo que se filtra haciaabajo se dispersay vuelve a agruparseen el fondo de plástico.
La gran tragedia de estos jóvenes universitarios, militantes estudiantiles, traumados por una realidad mediatizada por pantallas e interiores agorafóbicos, cínicos e idealistas en partes iguales, es la fragmentación del campo social. Buena parte de los primeros movimientos del poema se estructuran a la par del análisis de situación que las jóvenes voces de Trincheta se ven impelidas a llevar adelante antes de pasar al acto. Antes de saber qué hacer hay que saber con qué hacer, parecerían pensar; conocer cuáles son las herramientas con las que contamos. En esos primeros tramos del poema, se pasa revista a varios tópicos contingentes a la juventud; así, redes sociales, trabajo, estado, sustancias recreativas, música, militancia y vida social en general son problemas caracterizados en cuanto a su actualidad real y sopesados en tanto las funciones que pueden cumplir. Su (plausible) utilidad contemporánea.
Si bien, se sabe, los versos no se cortan (sino que empiezan y terminan donde empiezan y terminan) los versos de Trincheta sí quieren cortar, como alienta la imagen del título; o más bien: recortar. El primer corte es transversal: un recorte de clase que, muy contrario a lo que sucede últimamente en poesía y narrativa argentina (vide "¿Dónde está la imaginación?" de Sofía de la Vega, en la flamante revista de crítica en papel Los años veinte), no es un muro de contención que resguarda al autor y su texto de las injusticias sociales en un aséptico Kleingarten porteño; en el caso de Rocchi sirve para asumir un punto de vista realista desde el que se escruta la juventud estratificada. Transporte, cuidado doméstico, entregas a domicilio dividen la franja etaria entre una “feta de juventud” que satisface sus necesidades varias a través de servicios tercerizados vía pantalla, y la “perrada pre/ cariada” que, del otro lado, estresa la cadena de las bicis mientras recorre la ciudad a la noche.
La relación mediada entre las distintas porciones de la juventud se expresa, en un poema en particular, mediante la incorporación del léxico tétrico heredado del terrorismo estatal. Las tareas de cuidado, tan relevantes para la opinión pública durante la pandemia, son presentadas bajo el yugo de grupos de tareas.
Una feta de juventud viaja en autosalquilados por las nochesterceriza la conducción como un escuadrónde inteligencia.
Saca a los extranjeros de sus casaslos arrastraa pasear por las calles vacíasy los puntúa.
Tercer cordón autoestéreosmodificados trenesy bicicletas con cadenas oxidadas formanun circuito;una circulación de efectos en código.
Se mantiene la pataentera de la perrada precariada, llena de diminutasfiltraciones.
Lo que síesta es la artillería descartable:fundas de celularcierres relámpago y auriculares.
Los resequitos que salen a la callea limpiar casas ajenas, salena la calle a hacer tareasde cuidado.
En el canto textural de la cadenase escucha la pregunta cuál es cuál esla verdaderajuventud.
Cuidado con el escuadrón de tareas decuidado que si lo vuelvenun trabajo te pueden despedir.
Ante la pregunta que chirría en la cadena del canto textural –"cuál es cuál es/ la verdadera/ juventud"–Trincheta articula un CONTRACANTO que, con tal de volverse un antídoto contra la solemnidad, recupera la lectura cínica. No el cinismo como lo definió Zizek ("Saben que está mal e igual lo hacen") sino esa conciencia de perro que permite nombrar las contradicciones incómodas para el buenismo (los buenistas "saben que está mal pero no lo dicen"); entre otras, la de la precarización laboral contemporánea: si tu changa vía apps se vuelve un trabajo registrado te pueden despedir.
La cosa pura en una mesa
cubierta de paño, la cosa
pura depositada, la
cosa pura subraya a los cínicos
cebando mate en el Donbas.
Partió el ajo por el ejevertical como un ojo vejadode forma transversal la normaque rige la rajale sonroja la córnea.
La cebolla
bajo tierra
hace muchas cosas,
pero nunca
pudrirse
Revuelve todas las comidasdel mundo en el celular hasta volverlauna masa uniforme sin gustose mezclacon un vaho que no reconoce algoque viene desde adentro pero node los pulmones sinode una recámara detrás de los ojos.
Tras ese aprendizaje se estuvocalando el interior del cráneopara sincera y objetivamente invitar a Chaparrastrosa a recorrerel barrio con ojos renovados.Pero Chapa no está en la casas y tiralírica cínica sin igualle falla la mente y le follala lente:quiere formar la triple entente.
Al avanzar se da cuenta
que la erotema
podría estar invertida
ser él mismo sentado
combado como una cacerola ¿
para absorber más lúmenes impunes
que desunen y unen su mente
entreverada, el cardumen
del que rehúye para llegar a llagar
al erotema etore
eroteta ethorem ertho erotiemauo
erotemiat erotemeta eh no te meta erotem
erro themat terro
terrorteta
Hasta hace poco sabíamás exactamente hace unosaños sabía cómo funcionabasu alimentación. La planchaapoyada sobre los hierrosque bordean la hornalla prendidaesperaba que las palabras en la radiose expandieran un rato hasta dejartranquilos a los azulejos y ahítiraba el pedazo de carne chispeanteun poco pegado y a esperarhasta que transpire gotasrojas y darlovuelta hasta que esté. Ahora no sabedónde empieza la compra dóndela preparación y se ve obligadoa buscar en los rinconeslo que tiene que unir.Saca los cuchillos del cajóny los pone en fila, sacalas cucharas del cajón y las poneen fila para guardar todo junto.Agarra el único tenedorlimpio y pincha la chapade la mesada, lo dejareposar mientras se agacha por atrásdel sillón a ver si hay algoesperando atrás.Dibuja en el piso un cuadrosinóptico, evalúasi los elementos tienen que estar todoslimpios o mejor sucios. Lo que nosabe es cuántoesperar para morder.
Si para algún poema cabe hablar de conclusión este es ese poema. Conclusión en términos lógicos, ya que, como buen poema de un crítico, este es fruto de un ANÁLISIS DE SITUACIÓN que involucra contexto, voluntad y forma estética. Pero también en términos narrativos, ya que al final, la solución de los personajes de Trincheta frente al diagnóstico de fragmentación social y política es definitiva: alcanzar la unión aunque duela. Los miembros del grupo se toman la cosa pura filtrada y con hielo, y mediante una serie de aparatos, la multiplicidad de sujetos se fusiona en uno solo: Trinche, que, en una coda, se proletariza. ¿La solución es agarrar la pala? Algo por ese lado parece haber en el primer libro de poemas de Juan Rocchi. De la juventud para la juventud analítica: dejarse de joder, juntarse y ponerse a laburar.